Hoy visita El Rincón Psicotrónico una de las pelis de las que mejor recuerdo guardo, parte esencial de esa infancia en la que uno bajaba al videoclub a saquear todo producto que tuviera que ver con ninjas, zombies o, como el caso que nos ocupa, robots. Y para mayor regocijo, robots gigantes, un concepto que convertía a esta película en un clásico instantáneo, incluso antes de haberla visto. Robot Jox está dirigida por el gran Stuart Gordon, autor de clásicos del cine de terror como Re-Animator (1985) y From Beyond (1986), probablemente las dos mejores adaptaciones que jamás se hayan hecho del universo literario de H.P. Lovecraft. Ambos films salieron de la mítica Empire Pictures, de la que el orondo director era su niña bonita. De ahí que cuando decidieron gastarse la importante cifra (para la época y la productora) de 10 millones de dólares en una peli de monstruosas máquinas de combate, pensaran en su artista más rentable. El resultado: no fueron a ver Robot Jox ni los familiares del reparto, y el agujero económico fue tan grande que se llevó consigo a la mismísima Empire Pictures. Con dos cojones, Stuart.
